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10 Consejos Para la Elaboración de tu Presupuesto

Presupuesto

Consejos para elaborar tu presupuesto

Un presupuesto está dividido en dos partes: Los Ingresos o cuánto dinero recibes en un momento dado, y los Egresos o en qué vas a gastar o invertir tu dinero.

Empecemos por la parte que nos gusta a todos: Los ingresos. Estos están formados por tu sueldo, bonos de productividad y prestaciones en dinero si eres empleado, así como rentas, participación en utilidades y dividendos si tienes tu propio negocio. La suma de éstos ingresos en un período (semana, catorcena, quincena, mes) es el total del dinero que tienes a tu disposición para repartir entre tus gastos.

Sigamos con nuestro presupuesto, ahora con los egresos. El dinero, como herramienta de cambio que es, te permite adquirir bienes de consumo (compras del súper, útiles escolares), pagar servicios (la renta del departamento, una salida a comer o ir al cine) y contraer deudas (la hipoteca de tu casa, tu auto, meses sin intereses). Sin embargo, lo maravilloso de esta herramienta es que además puedes almacenarla (ahorros) para usarla en el futuro… y aún ponerla a trabajar para ti (inversiones).

Anota los siguientes consejos:

Si en tu trabajo te pagan de forma regular (cada semana, cada quincena), haz tu presupuesto en base a ese período.

Si tienes diversos ingresos o te pagan por diferentes conceptos en períodos de tiempo distinto, define el período que consideres conveniente y funcione para ti. Los pagos que recibas dentro del período guárdalos (en alguna cuenta de ahorro) hasta llegar al final del mismo, de forma que tengas para distribuir todo el dinero junto evitando caer en la tentación de utilizarlo antes.

Contempla el ingreso hasta que tengas el dinero en tu poder. Uno de los principales motivos por lo que fallan los presupuestos se debe a que sobrevaloramos o damos por hecho ingresos futuros, como el pago que un amigo hará de un préstamos que le hicimos, o el dinero que estamos seguros recibiremos por un negocio que prácticamente tenemos en la bolsa. Recuerda el dicho: más vale pájaro en mano. Evita dar por hecho ingresos futuros más allá de los que recibas de forma periódica bajo algún tipo de convenio o contrato.

Conociendo el importe total del dinero del cual dispones para distribuir, comienza por pagarte a ti mismo separando una cantidad y ahorrándola para tu retiro, para poner un negocio, independizarte, o tener un fondo de desempleo. La sugerencia es que tu objetivo sea destinar por lo menos el 10% del total de tus ingresos al ahorro aún que empieces con un monto menor. (Quizá alguno piense “¡Imposible!” pero recuerda: si estás leyendo este artículo, es que quieres mejorar tu situación actual. Si de verdad lo quieres y estás dispuesto a esforzarte y ser persistente, seguramente lo lograrás)

A continuación separa para los gastos básicos de subsistencia: Comida, agua, luz, camiones, gasolina.

Sigue el turno a tus compromisos financieros. Cada nueva deuda que tomas, cada curso al que inscribes a tus hijos, cada préstamo recibido, es un importe que debes cubrir. Lo importante para tu futuro financiero es comprender que, como regla, por ningún motivo debes rebasar tu capacidad de pago: el dinero que puedes separar para cubrir tus compromisos sin afectar tu economía familiar.

El esparcimiento y diversión es importante desde que es fuente de integración familiar. Sin embargo, tendemos a dejar a un lado el ir al parque, los juegos de mesa en casa y considerar actividades comunes como hacer deporte o participar en alguna causa de apoyo a la comunidad, contra las salidas al cine, cenas y adquisición de juegos electrónicos. Lo importante es la convivencia y el tiempo de calidad que compartes con tu familia y amigos, y no cuánto gastaste durante ése tiempo.

Sigue la regla de oro: Antes de firmar una nueva deuda, verifica en tu presupuesto si tienes cómo cubrir ese nuevo egreso. De no tenerlo, por ti y tu familia, no adquieras el nuevo compromiso hasta terminar de pagar deudas anteriores o consigas incrementar tus ingresos. Es cierto que podrá haber situaciones realmente críticas que exijan el tomar un préstamo o adquirir una deuda, siendo tú la única persona que puede determinar la criticidad de la situación… pero los estudios de bancos, gobierno y diferentes instituciones señalan que normalmente rebasamos nuestra capacidad de pago por adquirir productos o servicios que no son básicos (cambiar de auto, vacaciones, estrenar ropa, un cumpleaños, etc.)

Dentro de tu presupuesto contempla el crear y crecer un fondo para gastos imprevistos y emergencias. Abre una cuenta aparte (con las menores comisiones posibles) para guardar el fondo, cerciorándote de que puedas disponer de él en cualquier momento. Un comienzo bien podría ser separar un peso por cada 100 que recibas. Aquí lo importante es la perseverancia y el ser realmente crítico y honesto contigo mismo antes de decidir tomar dinero de dicho fondo.

Los egresos no debieran significar un importe mayor que los ingresos… si esto sucede es señal inequívoca de que tus finanzas requieren con urgencia una revisión. Comprendo que habrá alguno de ustedes amables lectores que, al leer este artículo, vivan el tener que cubrir mayores gastos y compromisos de lo que reciben por su trabajo. Esta situación es realmente desesperante habiéndola vivido yo mismo durante los primeros años de mi matrimonio. Sin embargo, éste tema es lo suficientemente complejo y delicado como para tratarlo en este artículo que se enfoca en la elaboración de presupuestos. Por el momento me comprometo a entregarles un artículo posterior que hable de este tema. Estén pendientes.

Confío que los principios expuestos te sean de utilidad. Sin embargo, sé que por más que me haya esforzado por presentarlos de la forma más clara y sencilla de que soy capaz, el llevarlos a la práctica generará más de una interrogante. Ante esto, no dudes en postear cualquier duda u observación que tuvieras en la sección para comentarios al final del artículo, o exponerla a la comunidad a través de Twitter. Recuerda: no estás solo.

Por último, siempre ten presente la importancia de ser prudente y flexible. A que me refiero. Es bueno que pienses en estudios futuros de tus hijos, pero no debieras sacrificar el hoy por el futuro… así como tampoco debieras cerrar los ojos al mañana por concentrarte en el hoy. En este tema no hay una medida, no hay una fórmula universal. Lo único cierto es que tus decisiones financieras nunca estarán en blanco y negro, sino en variadas tonalidades multicolor.

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